Ayuda mutua y solidaridad contra la Covid-19: entrevistas con organizadores políticos (I)

Publiquem les següents entrevistes fetes per Komun Academy for Democratic Modernity traduïdes al castellà:

Mutual aid and solidarity against Covid-19: Interviews with political organizers (I)

El mundo está experimentando actualmente una crisis extraordinaria como resultado de la pandemia del coronavirus. En todo el mundo, desde el principio, las personas se han estado organizando en el terreno en solidaridad entre sí. Con estos esfuerzos, a menudo luchan contra el daño causado por el estado neoliberal. A través de la ayuda mutua, la organización colectiva y cuidados feministas, nos muestran que el status quo establecido no es nuestro destino, sino que, de hecho, está en el corazón de todas las crisis que se experimentan en el mundo actual, desde crisis de salud pasando por catástrofes ecológicas, violencia doméstica, guerra, explotación de los trabajadores hasta el racismo y la xenofobia.

La Komun Academy ha entrevistado a diferentes colectivos sobre su respuesta a la pandemia. En esta primera parte de la serie, presentamos las respuestas proporcionadas por colectivos de Euskal Herria (País Vasco), Cataluña y Suecia.

Askapena – Euskal Herriko erakunde internazionalista (Organización Internacionalista del País Vasco)

¿Puedes describir vuestras actividades desde el comienzo de la propagación del virus?

Los miembros de la organización forman parte del movimiento popular, por lo que participan en las redes de ayuda mutua que están surgiendo. Además, como organización, estamos preparando un documento advertiendo del nuevo ataque capitalista y reclamando la libertad de los pueblos del mundo como la única salida. Hay que poner la vida en el centro. Además, se enfatiza la actitud de Cuba al enviar médicos como un ejemplo de solidaridad internacionalista.

¿Vuestro trabajo se basa en una perspectiva o un principio específico?

La solidaridad internacionalista es nuestro principio básico. Siempre teniendo en cuenta que el primer paso se debe dar en Euskal Herria, que la liberación de Euskal Herria es la mejor contribución que podemos hacer al resto del mundo. Solo así podremos desarrollar plenamente la solidaridad internacionalista. Por lo tanto, es necesario involucrarnos en las dinámicas que nos llevan a la liberación social y como pueblo.

La gente ha señalado que los estados utilizarán la pandemia como una ocasión para privar a las personas de los derechos y libertades fundamentales con fines autoritarios. ¿Qué piensas sobre la respuesta de los diferentes estados a la pandemia, en particular sobre el aumento de los poderes estatales?

Los estados centralizarán aún más su poder y militarizarán todavía más nuestras vidas. Se ven obligados a hacerlo, porque es la única forma de que el capitalismo se adapte a las nuevas circunstancias. Entonces, con el incremento de la pobreza y precarización de las personas, la represión será mayor para evitar cualquier protesta y autoorganización por parte de los sectores populares.

¿Cómo interpretas el aumento de la solidaridad o las acciones de ayuda mutua en diferentes partes del mundo?

Son una oportunidad para desarrollar el poder popular. Es una forma de que las personas se doten de instrumentos de organización democrática y horizontal. Por eso es muy importante que los sectores revolucionarios nos involucremos en estas redes y hagamos un trabajo pedagógico con la gente a través del ejemplo de los militantes y mediante la implementación de alternativas reales más allá del poder capitalista establecido.

¿Qué otras actividades de solidaridad / ayuda mutua en tu ciudad / región o en todo el mundo te inspiran?

Como organización tenemos como una de las referencias el Confederalismo Democrático, las luchas que tuvieron lugar en Grecia creando una gran red autogestionada, el MST de Brasil… En Euskal Herria hay una gran trayectoria a nivel organizativo: festividades populares, gaztetxes, asambleas juveniles, asociaciones de vecinos… lo que está sirviendo de ayuda estos días.

Carla Fuentes, sindicalista, Cataluña

¿Puedes describir vuestras actividades desde el comienzo de la propagación del virus?

En Barcelona y sus alrededores, son muchas las redes de apoyo mutuo que se han creado estos días. Los grupos de apoyo funcionan de manera telemática, para poder responder a todas las preguntas y necesidades. En mi caso, desde un sindicato, se han creado diferentes comisiones; hay muchos trabajadores que tienen dudas sobre sus nuevas condiciones de trabajo o sus derechos (recuerdo que en el Estado español se han aprobado diferentes leyes que facilitan el despido masivo temporal, el telemarketing, etc.) por lo que estamos ante un nuevo panorama laboral. Otra de las comisiones creadas con una línea más ideológica es la de difusión; en estos días el discurso autoritario y fascista ha crecido, con una gran exaltación de las fuerzas policiales y el control estatal, por lo que es nuestro deber que este discurso no llegue muy lejos, para crear comunidades donde las personas hablen con sus vecinos y no con la policía.

Por el momento, la ayuda está bastante centralizada en los ayuntamientos, pero creemos que estos también se colapsarán en los próximos días, por lo que a nivel local (pueblo) nos estamos organizando en comisiones donde se llevan a cabo análisis, acciones y propaganda para crear una red fuerte para la población.

¿Vuestro trabajo se basa en una perspectiva o un principio específico?

Sí, la expectativa es crear una comunidad basada en la autoorganización; la población debe comprender que solo con la ayuda de los vecinos podemos ser más fuertes y que es necesario crear una comunidad para sobrevivir en este mundo. Crear comunidades sólidas basadas en la autoorganización es el comienzo para cambiar el sistema.

La gente ha señalado que los estados utilizarán la pandemia como una ocasión para privar a las personas de los derechos y libertades fundamentales con fines autoritarios. ¿Qué piensas sobre la respuesta de los diferentes estados a la pandemia, en particular sobre el aumento de los poderes estatales?

Sí, en el Estado español se han minimizado los derechos desde el momento en que se emitieron las alertas. Los ciudadanos se están convirtiendo en agentes de policía, señalando públicamente a aquellos que se atreven a abandonar sus hogares y aplaudiendo la acción policial a pesar de que es desproporcionada; las personas que abandonan sus hogares tienen que buscar una excusa y comienzan a temer que la policía les pida adonde van, deben llevar un certificado de responsabilidad. Creemos que después de la pandemia esto tendrá un impacto mental muy fuerte y probablemente se limitarán muchos derechos, como podría ser el de la manifestación. Algunos ciudadanos han dejado de usar el sentido común para basar su actividad en reglas, y como no se atreven a desobedecer, culpan a quienes lo hacen y los etiquetan como irresponsables.

Por otro lado, esta crisis no solo tendrá un gran efecto en el nivel social, sino también en el económico; la situación económica del Estado español podría llegar a ser peor que en 2008. Ahora, la mayoría de las empresas han realizado despidos masivos y rápidos, pero veremos cuántas personas se unirán más tarde a las empresas y en qué condiciones. El Estado protege sobre todo a los empresarios.

Al mismo tiempo, la presencia policial no tiene origen, sino que está en todas partes, por ejemplo, persiguiendo a las personas poniendo “orden” en las colas de los supermercados, por lo que la legitimidad del Estado ha aumentado. En el estado español, las voces de la extrema derecha reprochan al estado por no “haber cerrado Madrid” hace días y, además, el hecho de que los políticos de izquierda (muchos de ellos infectados por el virus) acudieran a la manifestación del 8 de marzo y pidieran asistencia como responsables de esta crisis, ha condenado a la población por querer detener el machismo (que para ellos no existe).

¿Cómo interpretas el aumento de la solidaridad o las acciones de ayuda mutua en diferentes partes del mundo?

Honestamente, no estamos analizando mucho las actividades en otras partes del mundo, estamos bastante enfocados en el Estado español.

¿Qué otras actividades de solidaridad / ayuda mutua en tu ciudad / región o en todo el mundo te inspiran?

Los jóvenes (en teoría, el grupo de menor riesgo) se están poniendo al servicio de la comunidad, y esto es muy inspirador. Se están creando redes de apoyo para mujeres maltratadas; no olvidemos que ahora muchas tendrán que quedarse las 24 horas con su maltratador, y hay un reconocimiento muy alto de aquellos trabajadores que continúan su actividad para el bien común, como médicos o empleados de supermercados. En algunas ciudades de Cataluña, la gente se está organizando para fabricar equipos médicos, como máscaras, y quieren ayudar.

¿Qué te gustaría decir a los demás en este momento?

Me gustaría decir que este es un buen momento para reflexionar, ¿qué tipo de vidas tenemos que nos da tanto miedo la muerte? ¿Por qué este pánico? ¿Por qué no nos asustamos cuando vemos que caen bombas o cuando nuestros gobiernos arrojan bombas a personas inocentes? ¿Por qué una muerte “natural” nos asusta tanto ahora? ¿Estamos viviendo de manera correcta y bajo qué principios?

Solo una vida en armonía con nosotros mismos, con nuestra comunidad y con la naturaleza nos salvará, solo una vida donde tejamos redes, creando una comunidad fuerte y autoorganizada nos salvará. Solo una vida en la que sepamos que estamos haciendo lo imposible para mejorarla no nos dejará solos ante la catástrofe. Solo la gente puede salvar a la gente.

Rojavakommittéerna Malmö, un grupo de trabajo dentro de Allt Åt Alla Malmö

Nuestra respuesta se ha basado mucho en los principios del nuevo paradigma de los movimientos de libertad kurdos. Lo primero que hicimos, junto con el resto de Allt Åt Alla Malmö, fue analizar dónde estaba fallando el estado en esta crisis y dónde, como movimiento, podríamos llenar las grietas dejadas por el estado. Nos centramos principalmente en construir una “autodefensa” comunitaria contra la propagación del virus, con base en la comunidad local. Vimos que el mensaje del estado y de los municipios era quedarse en casa si mostrabas síntomas o si eras parte de los grupos de riesgo, pero sin proporcionar ninguna herramienta para ayudar a estas personas aisladas en su vida diaria.

La primera iniciativa de Allt Åt Alla Malömös fue, por lo tanto, un grupo de Facebook llamado “Granne Till Granne” (“Vecino a vecino”) que se centró en ayudar a las personas aisladas con cosas prácticas como la compra de comestibles. Desde su lanzamiento el 13 de marzo, el grupo ha crecido a más de 1.600 voluntarios. Además de comprar comestibles, el grupo ha participado en la obtención y entrega de 300 cajas de pan a personas necesitadas, y también ha recolectado 6.300 piezas de película de plástico y con esto ha ayudado a la fabricación de viseras protectoras para las personas que trabajan en los hospitales.

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